El 28 de octubre, dentro de la 39.ª edición del Festival Internacional de Cine de Tokio, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas organizó una mesa redonda en el Tokyo Midtown Hibiya Hall. Su director general, Bill Kramer, su presidenta, Lynette Howell Taylor, y la responsable de membresía, Meredith Shea, conversaron con el director del festival, Takeo Hisamatsu. Después, Kramer recibió un premio especial del festival por su aporte al cine mundial.

Uno de los temas centrales fue la categoría de mejor película internacional. Desde la 99.ª edición, una película de habla no inglesa puede clasificarse ganando un premio designado en un gran festival, sin necesidad de ser la selección oficial de su país. Seis galardones abren esa vía: la Palma de Oro de Cannes, el León de Oro de Venecia, el Oso de Oro de Berlín, el premio a la mejor película de Busan, el gran premio del jurado World Cinema de Sundance y el premio Platform de Toronto. Preguntado por la ausencia de Tokio, Kramer insinuó que la lista podría ampliarse.

La Academia destacó además su apertura: cerca de una cuarta parte de sus miembros vive fuera de Estados Unidos, frente a un 5 % hace una década, y cuenta con unos 70 miembros japoneses. Otro cambio importante: de 2029 a 2033, YouTube emitirá la gala en directo y gratis en todo el mundo, tras la última transmisión de ABC en 2028.

Para cineastas de África, Asia o América Latina, estos cambios importan: ganar en un festival puede bastar ahora para aspirar al Óscar, incluso sin el respaldo del comité nacional.